Avante fue un regalo. Llegó a mis manos gracias a la propia autora. Su libro, plegado de una historia familiar como pocas, de sus memorias, y de las memorias de personas que ya no se encuentran entre nosotros, pero no por eso son menos entrañables, como Pepiño.  Lo primero que llamó mi atención, al leerlo, fue que sus personajes, a pesar de ser familia y haber existido en el mundo real y no en el ficticio, poseen una voz propia, diferente, no son planos. La complejidad en los personajes, las características psicológicas de cada uno, el cambio que produce en ellos la guerra, el hambre, la lucha por subsistir, las traiciones y los grandes amores, felices o desdichados y, algo por lo cual ha sido escrito este libro, la emigración forzada, probablemente, es lo más difícil para los escritores, al menos es algo en lo que siempre ha creído la autora. “Si te gusta leer, si tal vez en algún momento has pensado en escribir, inténtalo, decídete; será entonces más fácil para ti entender lo que un escritor tiene que hacer”. Porque cuando escribes, me cuenta Tita, dejas en las páginas del libro gran parte de tu manera de ser, de tu manera de ver la vida, ideas tal vez aisladas pero profundas, que luchan dentro de ti, que te descubren verdades que tal vez ignorabas. Tomamos un té chai cada quien, en la mesa más aislada que encontramosy compartimos un pastel de queso. Nos sumergimos en una plática que nos hace viajar a tiempos de guerra y posguerra en Galicia. Ella decide que la historia de su familia comience en el año 1917, en un pequeña villa marinera habitada por seres casi místicos: Los hijos del mar.

Pero antes, ¿de qué va este libro?A través de la vida de José Fonticoba Díaz, o Pepiño, como le decían de cariño, conocemos la historia de la familia entera. Él, un niño huérfano al cuidado de dos mujeres viles, o tal vez sólo sumidas en la ignorancia, que lo violentaban psicológicamente con castigos impensables. Su sórdida infancia nos da un vistazo al futuro, podemos adivinar cómo será la fortaleza de su carácter años más tarde, nos invita a sentirnos fascinados por su personalidad y a engancharnos rápidamente de él. Conforme el personaje principal va creciendo, lo acompañamos a través de un sinfín de aventuras e infortunios; las tribulaciones ambientales no faltan: nos ubicamos en la época de la guerra y la posguerra. Tampoco faltan las historias de amor, felices algunas, llenas de drama otras. Vamos de España hasta México, recorriendo con asombro en interés las aventuras por venir. Seguimos la historia tomados de la mano de su hija: Tita Fonticoba, autora de este libro.

Antigua postal del Castillo de San Felipe y La Palma, lugares que se mencionan en Avante

¿Cómo se le ocurre escribir Avante?

Fue por la admiración a mi papá. En casa, todo mundo adora el recuerdo de mi papá porque fue un niño huérfano con una infancia difícil; maltratado por la familia, por una tía y una abuela que le pegaban si iba a la escuela, lo encerraban. Entonces, la familia entera comentaba que sería bueno escribir la historia del abuelo Pepe. La verdad es que pasaban las semanas y los meses y no se escribía nada. En ese momento, quería dar clases de inglés, a ver qué tal me iba, por lo que fui a la Ibero y estuve tomando un curso. Mi examen final fue escribir un cuento en ese idioma. Mi profesor era un libanés que había estudiado letras inglesas y, cuando dio los resultados, me pidió  que me quedara un momento. Me dijo: “Tita, excelente. No sé por qué no escribes más; me parece que es buenísimo lo que haces”. Con el paso de los días, olvidé el comentario. La vida me obligaba a seguir trabajando.. Pero al ver que nadie escribía la historia de mi papá, me pregunté ¿y por qué no la escribo yo? Eso sucedió un día que estaba acostada, en casa, no podía dormir; me revoloteaba en la cabeza la idea de la escritura, y me decidí a empezar. Me levanté de la cama, tomé un block y un lápiz. Estuve media noche escribiendo, quién sabe cuántas hojas. Me quedé muy contenta.

El triunfo de mi padre fue sobre la orfandad, la ignorancia, la pobreza, la injusticia, la envidia y maldad de algunas personas, y sobre sus propias debilidades humanas.

 

Y luego, ¿qué sucedió con esas hojas?

Las tuve que revisar todas. Algunas cosas estaban repetidas o no me gustaban, pero el resultado me satisfizo. Me sentí feliz de haberlo hecho. Fui por la computadora, me senté, y comencé en forma. Me costó trabajo. Son muchos datos. Además, yo dejé España a los 9 años. Mis papás ya no vivía, no tenía a quién preguntarle. Pero nuestra mente es prodigiosa, cuando estás inmerso en algo, y solo, te van surgiendo las ideas escondidas. Yo sentía que mi papá me inspiraba. Me llegaban ideas de nombres que no recordaba, de pueblos que había olvidado mucho tiempo antes. Escribí todos los días durante dos años, y tardé otro más en corregirlo. Al final, quedé satisfecha.

¿Cómo fue el proceso?

Como ya mis papás no estaban, y era complicado recrear la historia con realismo, en ciertos momentos, cambié de capítulo y escribí la parte de México primero. Redacté lo que sucedió cuando mi padre llegó a este país; lo que recordaba que me había contado mi mamá, previamente. De lo que sucedió antes: tenía documentos antiguos que me remontaron a la época del juicio de mi padre, su tiempo en la cárcel, cuando nació mi hermano. Imaginé cómo sería la impresión de mi papá, su emoción cuando lo soltaron. Poco a poco, fui ligando todas las partes de la novela. Siempre tenía a mi lado una libreta y una pluma. Todo el tiempo estaba pensando en el libro. Cuando me llegaban recuerdos, los anotaba. Cuando terminaba mis quehaceres, me sentaba ante la computadora, dividía las hojas y les daba continuidad.

 

Tita Fonticoba en Galicia

¿Hubo algo doloroso al escribir esta historia?

Lo más doloroso que escribí, fue la muerte del primer hijo de mi abuelo. Se lo oí contar en muchas ocasiones, viendo el dolor reflejado en su rostro. Mis abuelos se volvieron locos de dolor cuando sucedió esto. Fue algo que quedó grabado en sus vidas para siempre.

¿Cómo es un hijo del mar?

Su relación con el mar es como la que se tiene con la figura de un padre estricto; al cual se le tiene respeto, temor y amor.

¿Cómo tomó tu familia Avante?

A la mayoría le gustó mucho. Aún así, hubo momentos en que sentí su crítica; me di cuenta de que algunos familiares -no todos- se molestaron porque escribí ciertas cosas de mi padre que consideraron impropias o fuera de lugar, que le daban una mala imagen. Les contesté que la historia no es un cuento de hadas. Mi padre fue una persona que estuvo en la cárcel tres años y después cuatro más solo en México, lugar en que por fin conoció la libertad, y disfrutó de salir con amigos, sobre todo a lugares donde hubiera música y alegría. ¡Venía de estar encerrado! Pensando que en cualquier momento lo iban a fusilar. En fin. ¡Pude haber escrito más! (risas). Aunque ellos no lo crean, traté de suavizar muchos pasajes.

Me gusta que en lo que escribes metes hechos históricos.

Yo amo la historia. Mi pueblo sufrió muchísimo; mi gente la pasó mal. Algunas personas que vivieron en esa época me expresaron lo mucho que habían disfrutado Avante, lo real que se sentía.

Y ahora, ¿qué viene para ti?

Después de Avante, me llegó como un vacío, una nostalgia por escribir. Mi hijo me aconsejó que escribiera otro libro. Ahora estoy escribiendo y corrigiendo uno acerca de los mixes de Oaxaca, que llevará por nombre “Amor en la Sierra Mixe“; de igual forma, comencé un libro de fantasía en el que aparece una isla caminante, entre otras cosas.

Tita supo tejer sus recuerdos como se ponen los tablones en el astillero, respetando la quilla, el yo esencial de un hombre que pocos conocieron realmente, pero que ella sí conoció y trazó en su estructura original de marino y de hombre. (…) La cantora de su padre opone la historia de un hombre que nos recuerda a todos que se necesita rehabilitar un mundo desconocido, nos propone navegar en ese viaje de vuelta acaso.Quizá valga la pena hacer ese viaje, para descubrir que tras esta mascarada de prodigiosa multiplicidad se esconde el misterio del mundo. – Antonio Pérez Fonticoba, Prólogo Avante.

Tita, sé que eres una lectora voraz. Dime, ¿cuáles son tus libros favoritos? 

Tengo muchos. Corazón, diario de un niño me descubrió lo que es la literatura; era el libro de cabecera de mi padre (ya lo verán en la novela). Me encantan los autores rusos; de Francia, Flaubert, con Madame Bovary. ¡Wow! Esas historias te hacen reaccionar, te preguntas qué harías tú en una situación similar.

¿Algún mensaje para nuestros lectores?

¡Claro! El gusto por la lectura se adquiere. Ojalá mi libro ayude a alguien a enamorarse de la lectura y del conocimiento.

El barco donde estudió el padre de la autora, poco antes de estallar la guerra.

*Si disfrutaste esta entrevista y te interesa leer Avante, o si deseas concretar una entrevista con Tita Fonticoba, no dudes en contactarnos en: resvistastay@gmail.com o directamente con la autora: titafonticoba@yahoo.com.mx

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