Platicamos con Cristina Morató acerca de Divina Lola

Seductora, misteriosa. Lola Montes es de todo menos ordinaria. Su naturaleza “salvaje”, pero dócil, irónicamente, fue captada por Cristina Morató en una electrizante biografía.

Divina Lola cuenta la vida de una de las mujeres más imponentes del siglo XIX. La narrativa es elegante y adictiva, como la personalidad de la misma Lola. Y el talento de Morató surge en cada línea; varios libros acerca de mujeres poderosas dan garantía a su obra.

Ni se llamaba Lola Montes ni era española, pero encandiló a toda una época con su arrebatadora belleza y pasional temperamento.

¿Qué es lo principal que podemos decir acerca de este personaje? A Lola se le ama, o se le odia. No hay tonos grises.

Gracias a Penguin Random House, tuvimos la oportunidad de entrevistar a la escritora española.

¿De dónde surge el apasionamiento por la vida de Lola?

El personaje de Lola Montes es un regalo para un escritor porque fue una de las mujeres más famosas del siglo XIX, y además era una impostora, pues en realidad era irlandesa. Si es conocida o si ha pasado a la historia, fue sobre todo por su relación con el rey Luis I de Baviera, quien se enamoró locamente de ella, la nombró condesa de  Landsfeld y acabó abdicando por su amor en 1848. Pero a mí lo que me cautivó de ella es que además de bailarina, cortesana y actriz, fue una de las más intrépidas viajeras de su época. Lola vivió sólo cuarenta años pero llevo una vida de aventuras inimaginable para una mujer victoriana de su época. Fue libre e independiente y se codeó con los literatos, políticos y aristócratas más populares de la época como Alejandro Dumas, Honoré de Balzac y George Sand o el músico Liszt con quien mantuvo un breve e intenso romance. En sus viajes por el mundo llegó a recorrer más de 127.000 kilómetros, es decir que dio casi tres veces la vuelta al mundo y casi siempre viajando sola. El libro nos traslada a escenarios exóticos y remotos, desde su Irlanda natal a la India colonial británica, donde vivió en Calcuta y Dinapore; a ciudades como París, Londres y Múnich donde deslumbró con sus danzas españolas y también a las peligrosas tierras de California y Australia donde vivió como una intrépida pionera en plena fiebre del oro.

¿A qué se debía el temperamento violento y obstinado de Lola, así como su determinación?

Lola tenía dolorosas heridas que nunca llegaron a cicatrizar y marcaron su temperamento que en ocasiones podía ser muy “salvaje”: la muerte prematura de su adorado padre en la India cuando ella apenas era una niña y la relación tan fría y distante con su madre. También la soledad porque no tuvo hermanos ni amigas, sus matrimonios fallidos, el no poder tener hijos o el fallecimiento de su gran y único amor, el periodista Henri Dujarier, al que conoció en París y del que estaba muy enamorada. Todos estos sucesos endurecieron su corazón y forjaron sin duda su excéntrica personalidad.

¿Por qué se cambió el nombre y nacionalidad? 

Lola Montes era una impostora y una superviviente. En realidad, se llamaba Elizabeth Gilbert y era irlandesa. El cambio fue a los 20 años. Se acababa de divorciar de su primer marido, era muy joven y necesitaba ganarse la vida. Entonces, decidió asumir la identidad de una exótica bailarina española para poder actuar en los teatros de Europa donde estaban muy de moda estas danzas del sur de España. Físicamente era morena, de larga y frondosa cabellera negra y tenía unos magníficos ojos azules, no le resultó difícil engañar a todos diciendo que había nacido en Sevilla. Aprendió algo de flamenco en una escuela en Londres y debutó en los mejores teatros con sus boleros. Su sensualidad y ardiente temperamento hacían olvidar su escaso talento artístico porque como bailarina dejaba mucho que desear.

Para usted, ¿cuál fue la época más oscura y/o polémica de la vida de Lola?

Su época más escandalosa fue sin duda los dos años, entre 1846 y 1848, que vivió en Múnich como amante oficial del rey Luis I de Baviera. El rey tenía 60 años cuando la conoció, era un monarca muy culto y querido por su pueblo, mecenas de las artes y un amante de la belleza. Ella tenía 24, y desde el primer instante en que el anciano monarca la vio se quedó locamente enamorado de ella. Le otorgó todos los caprichos, le compró una palaciega mansión donde la visitaba a diario, y la nombro condesa de Landsfeld. Tras obtener este título nobiliario se volvió muy caprichosa y exigente. Lola podía haberse quedado el resto de su vida en Múnich rodeada de lujo y privilegios. Pero ella quería algo más, y el problema es que comenzó a interferir en los asuntos de gobierno y comenzó a circular por toda Europa el rumor de que “Lola Montes era la reina a la sombra en Baviera”. Y fue su perdición porque provocó el descontento de la población y fue una gota más que culminó el estallido de la revolución de 1848. Lola tuvo que huir de Múnich y refugiarse en Suiza. El rey abdicó en su hijo y toda su vida llevó a Lola en su corazón.

¿Y su momento de mayor genialidad?

A mí me encanta su última etapa, cuando ya alejada de los escenarios, se instaló  de nuevo en Nueva York. Ya no podía bailar como antes, estaba delicada de salud y su belleza se estaba marchitando, pero tenía otros recursos. Comenzó a dar conferencias donde hablaba de su propia vida, de los secretos de la belleza, de la moda o de la galantería. Tuvo un enorme éxito y la llegaron a coronar en América como “la reina de la oratoria”. Llegó a ganar mucho dinero y llenaba los auditorios cuando se anunciaba su presencia. Aprovechando el éxito que tuvo como conferenciante se estrenó como escritora y publicó en 1858 el primer libro de consejos de belleza de la historia titulado: Las Artes de la Belleza o consejos de tocador de una dama. Y de nuevo obtuvo un enorme éxito, el libro fue un auténtico best seller y llegó a vender en aquel tiempo más de 70,000 ejemplares de la primera edición. En este libro daba consejos caseros a las mujeres, desde cómo teñirse las canas, a cómo cuidar las pestañas o mantener el pecho firme. Recomendaba hacer ejercicio físico a diario y llevar una dieta equilibrada, algo que ahora suena muy moderno. Hasta en este tema fue una pionera.

Lola, al defender tanto el intelecto de las mujeres y el poco crédito que se les daba en ese entonces, ¿podría ser considerada un modelo feminista? 

Lola Montes sin duda fue una adelantada a su tiempo. En una época como la victoriana, donde las mujeres se mostraban dóciles y puritanas, y vivían tuteladas por el esposo, ella se enfrentó a todos los convencionalismos. No era una feminista ni tampoco apoyó a las sufragistas que en América luchaban por conseguir el voto de las mujeres, pero hay que decir que Lola, con su ejemplo, sobre todo en su etapa americana, sí fue un modelo de inspiración para otras mujeres. Ella demostró que una mujer independiente, trabajadora, con fuerza de voluntad y mucha tenacidad podía conseguir llegar donde se propusiera. Lola no lo tuvo nada fácil, estaba sola en el mundo, su salud siempre fue muy débil, no sabía administrar el dinero y lo malgastaba, y aun así consiguió triunfar en todo lo que se propuso, y en pleno siglo XlX. Hay una frase que ella dijo muy reveladora: “ Las mujeres fuertes, independientes y apasionadas somos un peligro en esta sociedad marcada por los falsa moralidad”.

¿Qué papel juega Lola en la cultura general?

Lola Montes está a la altura de otras mujeres célebres llamadas “femme-fatale”, término que a mí no me convence porque las limita mucho. Pero es cierto que llegó a ser en su época una de las mujeres más famosas junto a la reina Victoria, y sin duda la que más portadas ocupó por sus amoríos y escándalos. Fue una auténtica “celebrity” de su tiempo, como hoy lo puede ser lady Gaga o Madona. Hoy sería un ícono de moda y rebeldía. Tras su muerte se convirtió en leyenda y su personaje inspiró a uno de los grandes directores de la edad dorada del cine, Max Ophüls, que rodó la película inspirada en su vida: Lola Montes ( 1955) donde la actriz y sex symbol francesa Martine Carol daba vida a la bailarina. También en 1930, el famoso director Josep von Sternberg homenajeó la figura de Lola Montes en la película El Ángel Azul, donde una jovencísima Marlene Dietrich da vida a una cabaretera llamada Lola Lola. En la actualidad hay un cocktail en Estados Unidos que lleva su nombre, se han escrito musicales sobre su vida, cientos de novelas y hasta un célebre grupo de rock le dedicó una de sus canciones más conocidas.

Martine Carol como Lola Montes

¿Cómo fue el proceso de publicar este libro? (Obstáculos, logros, experiencias, etc…).

Ha sido complejo porque el personaje lo es. En la vida de Lola Montes se mezclan la realidad y la ficción. Lola era una gran embustera y en sus memorias mentía sobre sus orígenes. Ella decía que había nacido en el seno de una noble familia de Sevilla, y lo repetía una y otra vez. Hasta la fecha se han publicado muchas novelas sobre su vida pero se aproximan poco a la realidad. Divina Lola, mi libro, es la primera biografía de este personaje y he podido reconstruir su vida gracias al acceso a documentos inéditos, a la correspondencia entre el rey Luis de Baviera y la bailarina y también a todo el material que se conserva en los archivos de la Universidad de Berkeley, en San Francisco. También he viajado a los principales escenarios de su vida en París, Londres, Múnich…y también he viajado a los remotos pueblos mineros de California donde actuó para los rudos mineros con su pícara Danza de la Araña, que allí causó furor y le hizo ganar una fortuna. Así que ha sido una gran aventura pero muy gratificante porque es un personaje muy atractivo para un escritor y sin duda su vida supera cualquier ficción.

 

Al tratarse de una mujer tan polifacética y camaleónica, ¿qué tan difícil fue plantear a Lola en esta biografía y desvelar su naturaleza?

Lola es un personaje muy complejo, de muchas luces y muchas sombras. Yo he intentado no juzgarla y que el lector vaya descubriendo las distintas etapas de su vida, hasta llegar al final donde nos encontramos con una Lola Montes casi irreconocible. Lola era una mujer poco convencional para la época que le tocó vivir. Era pura pasión y pura rebeldía. Le encantaba provocar y ser el centro de atención. En sus tiempos fue un auténtico filón para la prensa sensacionalista. Podía ser amable, generosa y hasta dócil, pero también la más violenta y salvaje. Cabalgaba como una experta amazona, fumaba cigarrillos, algo muy poco “femenino” y un escándalo para la época, y tenía muy buena puntería con el revolver. Yo creo que el libro descubre todas esas facetas, la de seductora cortesana, la de intrépida aventurera por el Lejano Oeste actuando para los rudos mineros y la mujer intelectual dando conferencias con los teatros llenos por toda América.

¿Cuánto tiempo tardó en escribir Divina Lola?

Ha sido mi libro más largo y difícil, sobre todo por el tiempo que me ha llevado la investigación y los viajes que he hecho tras sus huellas por todo el mundo. En total han sido dos años y medio pero la verdad se me han pasado volando porque el personaje se apoderó de mí con mucha fuerza desde la primera página, y creo que el lector lo notará. He intentado sobre todo mostrar cómo era en sus muchas facetas, pero sobre todo no la juzgo. Lo que hay que hacer no es juzgar sino entender su comportamiento en la época y las circunstancias que le tocaron vivir.

Si pudiera elegir una característica similar de su temperamento y el de Lola, ¿cuál sería? ¿En qué se parecen personaje y autor? ¿En qué son totalmente opuestas?

Creo que comparto con Lola la rebeldía, la pasión por los viajes, el gusto por la aventura y la tenacidad. Me gusta su fuerza de voluntad, lo emprendedora que era y sobre todo como conseguía salir adelante cuando todo parecía perdido. Quizás lo que menos me gusta de ella, y en esto somos opuestas, es que era una mujer en ocasiones muy caprichosa y egocéntrica, y también manipuladora, pero hay que reconocer que en ocasiones podía ser muy generosa y tenía un buen corazón, como demostró al final de su vida.

¿Algún mensaje final a todos los lectores de STAY y a quienes se encuentren con este libro?

Creo que la divina Lola Montes o Elizabeth Gilbert es un personaje que merece la pena ser conocido y esta biografía se lee como una novela. Creo que gustará a los amantes de la historia y también a los amantes de las vidas de mujeres rebeldes, seductoras, intrépidas, emprendedoras, hechas a sí mismas y que dejaron una profunda huella en su época. Mujeres poco convencionales que, como ella, no se conformaron con vivir como dictaban las normas. Seguro que Lola seducirá con sus armas a muchos lectores, como a mí me ocurrió, a pesar de su fuerte temperamento y su carácter algo “salvaje”. Así lo deseo.

 

¡Sumérgete en esta increíble historia! Divina Lola ya está en librerías.

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